De la presentación del European Congress of Methodology en Palma

Este miércoles 27 de julio he tenido el placer de participar en la Welcome Reception del la VII edición del European Congress of Methodology que se ha celebrado en Palma.

Ha sido un verdadero honor, como he podido explicar ante muchos profesores y catedráticos no solo de la UIB, sino de diversas universidades del Estado español y de distintos centros académicos de hasta 25 países de cuatro continentes. Las dos razones principales por las que era particularmente especial para mí participar como concejal del Ayuntamiento de Palma en este acto: una personal y otra política.

La personal tiene que ver con los recuerdos de mi formación en psicología en la UIB. Buena parte del profesorado que ha conformado el Local Organising Committee me dieron clases de las distintas asignaturas de metodología del programa de la licenciatura: Albert Sesé, Rafa Jiménez o Berta Cajal, por mencionar algunos.
European Congress of Methodology
Lo más importante, de vuelta a mi visión política de la ciudad que hemos de construir, he corroborado con algunos de los académicos que nos visitan para el congreso cuál es la imagen –de sobra conocida– que se tiene en algunos sitios de Europa sobre nuestra isla, sobre nuestra ciudad. Ballermann es el término acuñado por la población alemana para referirse al destino que Palma representa: alcohol, borrachera, desenfreno sin sentido. Y no, esa no es la ciudad que queremos. Porque representa el modelo turístico del beneficio para unos pocos, de la masificación, de la destrucción del territorio, de la alimentación de fenómenos sociales como la prostitución –pasando por la trata de personas– o la venta ambulante, que no dejan de ser subproductos sociales de un modelo económico profundamente antisocial, profundamente desigual.

La Palma que queremos necesita un modelo económico radicalmente distinto, con un turismo de calidad y no masificado. Como dicen desde el GOB Mallorca, no es momento ya de hablar de desestacionalización o diversificación turística sino de contención e incluso de decrecimiento turístico. Y en ese nuevo modelo, el conocimiento, las ciencias y la investigación pueden y han de jugar un papel clave, un rol integrado en las dinámicas sociales de nuestra ciudad, de nuestra sociedad.

Los y las científicas de Europa y el mundo han de ser bienvenidas a Mallorca, a trabajar también aquí para construir un nuevo modelo.

Deja un comentario