#MachismoMata, un par de reflexiones

El programa #MachismoMata de Salvados de ayer es, sin duda y a pesar de sus limitaciones, un paso importante en el contexto actual de los medios de comunicación.

Un par de reflexiones rápidas a raíz del programa:

– En estos meses de experiencia institucional veo una clave: las instituciones locales, insulares y autonómicas necesitan dar pasos muy muy importantes para combatir de forma efectiva la desigualdad de género. Aún así, se puede admitir que son permeables a cambios. Por otro lado, lamentablemente y según muchas técnicas y mujeres supervivientes a la violencia machista la Administración del Estado responde poco o nada a sus necesidades. La revisión global de la Administración de Justicia es, en este sentido, vital. La propia magistrada Francisca Verdejo reconocía los limitados avances que se han materializado desde la aprobación de la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, ya que, en sus palabras “el legislador no ha dado respuesta a los propios compromisos que en ella había asumido”.

– La actividad con las y los jóvenes y la profesional Marina Marroquí demuestra una cosa sobre la que creo que hemos de insistir constantemente: se trata de una cultura bien arraigada en nuestra sociedad. Va más allá de cualquier tipo de voluntariedad y está, de una manera u otra, en todas nosotras y nosotros.

De esto último se puede extraer que:

[1] Es necesario incluir perspectiva de género en la acción de todas las instituciones y en todos los ámbitos, de todas las empresas, medios de comunicación, colegios, universidades, entidades, etc., etc. Es una responsabilidad social amplia acabar con la lacra machista y esto es no únicamente con la violencia machista a nivel físico sino en sus expresiones psicológica, económica, simbólica, etc., dentro y fuera de la pareja.

[2] La responsabilidad sigue cayendo constantemente en las mujeres, incluso cuando se habla de violencia machista. La aberración llega al punto de convertirlas en responsables incluso “por no denunciar”, “por permitirlo”, como si el sistema ofreciera salidas reales en cuanto a vivienda, en cuanto a alternativas para hijas e hijos menores. Aquí cabe la sine qua non revisión de la masculidad hegemónica. En su núcleo, afirma Almudena Hernando, se encuentra el vacío que hace girar la rueda de una individualidad dependiente que caracteriza la identidad de los hombres patriarcales.

La lucha de los feminismos ha conseguido forzar la revisión de muchos patrones hegemónicos en la masculinidad que nos ha venido impuesta. De ello habla Hernando en esta entrevista: “El vacío está en el núcleo de la masculinidad hegemónica”.

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