Navidad: en la caridad no hay solución

En navidad los anuncios publicitarios cambian en relación al resto del año: tienden a anunciarse, por ejemplo, aquellos productos que pueden ser regalos potenciales, así como anuncios que llaman a algunas emociones históricamente vinculadas a la época, algunas son una mezcla entre solidaridad y caridad.

A2254-test_2En 10 minutos de tele que he visto accidentalmente esta tarde he reparado en dos anuncios muy llamativos: uno que habla del caso de una niña que vive con un trastorno de la piel llamado epidermólisis bullosa, también conocido como piel de mariposa. Otro que denuncia la pobreza infantil que muestra una abuela que deja de comer para que puedan hacerlo su nieto y su nieta.

Ambos invitan a colaborar económicamente para trabajar con estas gravísimas situaciones.

Verlos me ha generado un miedo terrible. Miedo a acercarnos aún más al modelo norteamericano de la caridad.

La atención sanitaria y el derecho a la salud son Derechos Humanos, y para hacerlo posible, para avanzar, también lo ha de hacer la investigación, el desarrollo y la innovación. Por otro lado, la pobreza infantil no es tampoco un accidente metereológico, tiene causas políticas, culpables y responsables históricos y coyunturales que generan y alimentan las dinámicas actuales del sistema capitalista mundial, que es –evidentemente– el problema per se.

Estas situaciones son responsabilidad social, del país y, por tanto, de las instituciones del Estado. Es necesario agradecer profundamente el trabajo de las entidades, ONGs y personas voluntarias que se dejan la piel trabajando por muchas causas. Porque sin ellas, la situación desastrosa que sufren las personas en muchos ámbitos distintos sería aún más desgarradora. Pero hay que reconocer una cuestión de fondo: la solución, lamentablemente, no pasa por ahí.

Pasa por construir un país de derechos, con un sistema de salud universal, con una inversión considerable en investigación, desarrollo e innovación poniendo a trabajar a nuestros mejores profesionales para encontrar avances científicos que mejoren la calidad de vida de las personas. Y más de lo mismo en derechos sociales, trabajar en los derechos de las niñas y niños así como de nuestros mayores, pensiones dignas y derecho a un trabajo digno.

Demos, de forma crítica, todo nuestro apoyo a las entidades que trabajan hoy con estas gravísimas situaciones, pero, advirtamos también el gravísimo daño social que nos haría retroceder de un modelo de reconocimiento de derechos sociales a un modelo caritativo. Y no.

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